Los condones en un mundo de constante cambio

Las condiciones económicas, sociales y culturales han cambiado y plantean nuevos retos a la posición de la jerarquía católica en el sentido de la expresión sexual solo se permite desde el punto moral en un matrimonio heterosexual, monógamo y que dure toda la vida. Incluso quienes aceptan esa posición podrían no ser capaces de vivir toda su vida con ella. En muchos lugares las actitudes y las prácticas relacionadas con la vida sexual se han tornado más maduras, responsables y compasivas. A demás no todas las relaciones sexuales que tienen lugar en un matrimonio heterosexual monógamo y que dure toda la vida son sagradas y no todas las relaciones sexuales que ocurren fuera de un matrimonio de tales características son pecaminosas. Las normas de éticas  de acuerdo con las que juzgamos la bondad de las relaciones sexuales y el uso de los condones deben extenderse más allá de las consideraciones relacionadas con el estado civil.

  • Las personas que no son casadas tienen una vida sexual activa, desean y precisan información para actuar de una manera madura y responsable
  • Los compromisos entre personas del mismo sexo se aceptan cada vez más, con toda razón los derechos humanos y sexuales de todas las personas  deben hacerse respetar sea cual sea su orientación sexual.
  • Las exigencias del trabajo pueden llevar a que los cónyuges estén separados por periodos de tiempo prolongados, lo que puede elevar las posibilidades de que tengan relaciones sexuales con otras personas
  • El uso del condón debe ser un indicio de confianza mutua y de interactuar con relaciones sexuales  responsables y maduras.

Sea cual sea su orientación sexual y su estado civil las personas pueden establecer,  el hecho  establecen, relaciones características por cariño y el compromiso dentro de las cuales la expresión desde el punto  de vista sexual  es sagrada y saludable.

Incluso si uno sigue estrictamente la posición institucional actual de la iglesia en el  sentido de las relaciones sexuales solo tienen validez moral dentro del matrimonio debemos asegurarnos de que la prohibición  de la jerarquía no se convierta en una sentencia de muerte para aquellos que no están de acuerdo  con ella, para quienes coinciden con ella pero no logran  obedecerla o para aquellos que tienen relaciones sexuales bajo coacción.

  • Los cónyuges deben estar en capacidad de protegerse  si su compañero sexual ha sido infiel o tiene VIH.
  • Vivimos en un mundo en el que muchas mujeres no pueden decidir por sí mismas si van a tener relaciones sexuales,  o cuando y como van a tenerlas, y  en el que la violación de una mujer ocurre con demasiada frecuencia.
  • Los desastres naturales colocan a los/ las  refugiadas/os en situaciones en las que están  mas expuestas/os a tener sexo sin protección.

Todos necesitamos que la sociedad y nuestras instituciones sean religiosas o de otro tipo, contribuyan a protegernos de las enfermedades que pueden derivarse de tales circunstancias. La jerarquía católica y los responsables de la adopción de aquellas políticas públicas deben condenar  la opresión y la violencia sexual. La jerarquía debe garantizar  la posibilidad  de información completa, exacta  y des provista   de juicios de valor sobre condones, la abstinencia, la fidelidad y la sexualidad positiva

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