LA REINCERCION

Es preocupante que en nuestro país El Salvador, vallamos todavía a pasos muy lentos en cuanto avances en salud lo cual trae gravísimos problemas al sector más vulnerable de la sociedad (las mujeres), me atrevo afirmar esto cuando veo casos como el de mujeres violadas, maltratadas y encarceladas muchas veces injustamente pero la sociedad va cambiando y ahora ya no queman a las mujeres las encarcelan por no cumplir con el instinto de protección y madre frente a un problema obstétrico, dándoles las penas más altas sin tomar en cuenta la posibilidad de encontrarse frente a un EMBARAZO PATOLOGICO como un aborto espontaneo y sin tomarse el tiempo para investigar, envían a las mujeres a cumplir penas injustas como son los casos de Isabel Cristina Quintanilla y Sonia Tabora, casos de los cuales sabemos que el tribunal que las condeno hizo un mal procedimiento y ahora están libres, pero más allá de ese error  por no decir horror cometido, además de ya tener antecedentes legales se les hace más difícil encontrar un trabajo, por lo tanto, es importante la inserción e integración a la sociedad de estas mujeres y se puede lograr a través de la Terapia Ocupacional que ayuda a superar o compensar las dificultades psicosociales y de integración social para el desarrollo de su vida cotidiana de la manera más autónoma y digna disminuyendo el estrés y trastornos de ansiedad también facilita la creación de nuevas formas de vida laboral pues como ya sabemos muchas mujeres son el soporte económico de su hogar, por lo que capacitarles en la producción de artesanía, teatro y artes manuales a la vez de darles salud mental, les facilita la creación de empresas comerciales para incidir en la economía de sus hogares. Para el logro de la inserción laboral de estas mujeres, es necesario tomar en cuenta un trabajo interdisciplinar que integre la educación, salud, psicología entre otras disciplinas, pero sobre todo el cumplimiento del gobierno a recompensar  los daños causados y cumplir con el artículo 17 de la constitución.

Marleny Menéndez

Lic. en Fisioterapia

CATOLICAS POR EL DERECHO A DECIDIR

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La elección de un nuevo Papa y el Espíritu Santo

 

Ivone Gebara[1]

 

Después de la loable actitud del anciano Benedicto XVI de renunciar al gobierno de la Iglesia católica romana, se sucedieron algunas entrevistas con obispos y sacerdotes en radio y televisión en todo el país. Sin duda un evento de tanta importancia para la Iglesia católica romana es una noticia y lleva a predicciones, elucubraciones de variados tipos, sobre todo de sospechas, intrigas y conflictos dentro de los muros del Vaticano que habría acelerado la decisión del Papa.

En el contexto de las primeras noticias, lo que me llamó la atención fue algo a primera vista pequeño e insignificante para los analistas que tratan asuntos del Vaticano. Se trata de la forma cómo algunos sacerdotes entrevistados o conduciendo programas de televisión, cuando se les preguntaba sobre quién sería el nuevo Papa, se iban por la tangente. Apelaban a la inspiración o la voluntad del Espíritu Santo, como aquel del cual dependía la elección del nuevo romano Pontífice. Nada de pensar en personas específicas para responder a las situaciones desafiantes del mundo, nada de suscitar una reflexión en la comunidad, nada de hablar de temas actuales de la Iglesia que han llevado a un deterioro significativo, nada de escuchar los gritos de la comunidad católica por una democratización de las estructuras anacrónicas que sustentan a la Iglesia institucional. La formación teológica de estos padres comunicadores no les permiten salir de un patrón de discurso trivial y abstracto bien conocido, un discurso que continúa apelando a las fuerzas ocultas y de cierta forma confirmando su propio poder. La continua referencia al Espíritu Santo a partir de un misterioso modelo jerárquico es una forma de camuflar los reales problemas de la Iglesia y una forma de retórica religiosa para no revelar los conflictos internos que ha vivido la institución. La teología del Espíritu Santo sigue siendo para ellos mágica y expresando explicaciones que ya no consiguen hablar a los corazones y a las conciencias de muchas personas que aprecian el legado del Movimiento de Jesús de Nazaret. Es una teología que sigue provocando la pasividad del pueblo creyente ante las diversas dominaciones, inclusive las religiosas. Continúan repitiendo fórmulas como si estas satisficieran a la mayoría de las personas.

Me entristece el hecho de verificar, una vez más, que los religiosos y algunos laicos, actuando en los medios de comunicación, no percibieran que estamos en un mundo en el cual los discursos necesitan ser más asertivos y marcados por referencias filosóficas, más allá de la tradicional escolástica. Un referente humanista los tornaría mucho más comprensibles para el común de las personas, incluyendo a los no católicos y a los no religiosos. La responsabilidad de los medios religiosos es enorme e incluye la importancia de mostrar hasta qué punto la Iglesia depende de las relaciones con todas las historias de los países y de las personas individuales. Ya es tiempo de salir de ese lenguaje metafísico abstracto, como si un Dios se fuera a ocupar especialmente de elegir al nuevo Papa, prescindiendo de los conflictos, desafíos, iniquidades y cualidades humanas. Ya es tiempo de enfrentarnos a un cristianismo que admita el conflicto de las voluntades humanas y que al final de un proceso electivo, no siempre la elección hecha se pueda considerar la mejor para la totalidad. Que permita enfrentar la historia de la Iglesia como una historia construida por todas y todos nosotros y testimoniar respeto por nosotras/os mismos y mostrar la responsabilidad que tenemos todas y todos los que nos consideramos miembros de la comunidad católica romana. La elección de un nuevo Papa es algo que tiene que ver con el conjunto de las comunidades católicas esparcidas por todo el mundo y no sólo con una elite añosa minoritaria y masculina. Por eso, es necesario ir más allá de un discurso justificativo del poder papal y enfrentarse a los problemas y desafíos reales que estamos viviendo. Sin duda, para eso las dificultades son muchas, y enfrentarlas exige nuevas convicciones y el deseo real de promover cambios que favorezcan la convivencia humana.

Una vez más, me preocupa que no se discuta de forma más abierta el hecho de que el gobierno de la Iglesia institucional se entregue a personas de edad, que a pesar de sus cualidades y sabiduría ya no pueden enfrentar con vigor y desenvoltura los desafíos que estas funciones representan. ¿Hasta cuándo la gerontocracia masculina papal será el duplicado de la imagen de un Dios blanco, anciano y de barbas blancas? ¿Habría alguna posibilidad de salir de ese esquema o de, al menos, comenzar una discusión en vistas a una organización futura diferente? ¿Habría alguna posibilidad de abrir esas discusiones en las comunidades cristianas populares, que tienen el derecho a la información y a una formación cristiana más ajustada a nuestros tiempos?

Sabemos hasta qué punto la fuerza de las religiones depende de los desafíos y comportamientos que son fruto de convicciones capaces de sustentar la vida de muchos grupos. Entretanto, las convicciones religiosas no se pueden reducir a una visión estática de las tradiciones ni a una visión deliberadamente ingenua de las relaciones humanas. Del mismo modo, las convicciones religiosas no pueden ser reducidas a la ola de las más variadas devociones que se propagan a través de los medios de comunicación. Y aún más, no podemos continuar tratando al pueblo como ignorante e incapaz de hacerse preguntas inteligentes y astutas en relación con la Iglesia. Entretanto, los sacerdotes comunicadores creen tratar con personas pasivas y entre ellas se encuentran muchos jóvenes que llevan adelante un culto romántico en torno a la figura del Papa. Los religiosos mantienen esta situación, muchas veces cómoda, por ignorancia o por avidez de poder. Afirmar la intervención divina en las decisiones que la Iglesia católica jerárquica, prescindiendo de la voluntad de las comunidades cristianas esparcidas por el mundo, es un ejemplo flagrante de esa situación. Es como si quisieran reafirmar erróneamente que la Iglesia es en primer lugar el clero y las autoridades cardenalicias a las cuales es dado el poder de elegir el nuevo Papa, y que esta es la voluntad de Dios. A los millones de fieles les cabe a penas rezar para que el Espíritu Santo elija mejor y esperar hasta que la fumata blanca anuncie una vez más “habemus papam”. De manera hábil, siempre están intentando hacer a los fieles escapar de la historia real, de su responsabilidad colectiva y apelar a las fuerzas superiores que dirigen la historia de la Iglesia.

Es una pena que esos formadores de opinión pública estén aún viviendo en un mundo teológicamente y tal vez hasta históricamente premoderno, en el cual lo sagrado parece separarse del mundo real y estar en una esfera superior de poderes a la cual apenas unos pocos tiene acceso casi directo. Es desolador ver cómo la conciencia crítica en relación con sus propias creencias infantiles no han sido actualizadas en beneficio propio y de la comunidad cristiana. Parece incluso que se acentúan muchos oscurantismos religiosos presentes en todas las épocas, siendo que el Evangelio de Jesús convoca a una responsabilidad común de unos en relación con los otros.

Sabiendo las muchas dificultades enfrentadas por el papa Benedicto XVI durante su corto ministerio papal, las empresas de comunicación católicas sólo resaltan sus cualidades, su donación a la Iglesia, su inteligencia teológica, su pensamiento vigoroso, como si quisieran una vez más esconder los límites de su personalidad y de su postura política, no sólo como pontífice, sino también, por muchos años, como presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el antiguo Santo Oficio.  No permiten que las contradicciones humanas del hombre Joseph Ratzinger aparezcan, y que su intransigencia legalista y el tratamiento punitivo que caracterizaron, en parte, a su persona sean recordados. Hablan desde su elección, sobre todo de un papado en transición. Sin duda de transición, pero ¿transición hacia qué?

Me gustaría que la actitud loable de renuncia de Benedicto XVI pudiese ser vivida como un momento privilegiado para invitar a las comunidades católicas a repensar sus estructuras de gobierno y los privilegios medievales que esta estructura aún ofrece. Estos privilegios tanto del punto de vista económico como político y sociocultural mantienen el papado y el Vaticano como un Estado masculino aparte. Pero un Estado masculino con representación diplomática influyente y servido por millares de mujeres a través del mundo en las diferentes instancias de su organización. Ese hecho nos invita igualmente a pensar sobre el tipo de relaciones sociales de género que ese Estado continúa manteniendo en la historia social y política de la actualidad.

Las estructuras premodernas que aún mantienen a ese poder religioso necesitan ser confrontadas con las ansias democráticas de nuestros pueblos en la búsqueda de nuevas formas de organización, que  se concilien mejor con los tiempos y grupos plurales de hoy. Necesitan ser confrontadas con las luchas de las mujeres, de las minorías y mayorías raciales, de personas de diferentes orientaciones sexuales y opciones; de pensadores, de científicos y de trabajadores de las más distintas profesiones. Necesitan ser retrabajadas en la línea de un diálogo mayor y más fructífero con otros credos religiosos y sabidurías esparcidas por el mundo.

Y, para terminar, quiero volver al Espíritu Santo, a ese viento que sopla en cada una/o de nosotros, a ese soplo en nosotros, y mayor que nosotros, que nos aproxima y nos hace interdependientes con todos los seres vivientes. Un soplo de muchas formas, colores, sabores e intensidades. Soplo de compasión y ternura, soplo de igualdad y diferencia. Este soplo no puede seguir siendo usado para justificar y mantener estructuras privilegiadas de poder y tradiciones más antiguas o medievales, como si fuesen una ley o una norma indiscutible e inmutable. El viento, el aire, el espíritu sopla donde quiere, y nadie debe atreverse a querer ser ni una sola vez su dueño. El espíritu es la fuerza que nos aproxima unos de otros, es una atracción que permite que nos reconozcamos como semejantes y diferentes, como amigas y amigos, y que juntas/os busquemos caminos de convivencia, de paz y justicia. Esos caminos del espíritu son los que nos permiten reaccionar a las fuerzas opresoras que nacen de nuestra propia humanidad, los que nos llevan a denunciar las fuerzas que impiden la circulación de la savia de la vida, los que nos conducen a descubrir los secretos ocultos de los poderosos. Por eso, el espíritu se muestra en acciones de misericordia, en pan compartido, en poder compartido, en sanación de las heridas, en reforma agraria, en comercio justo, en armas transformadas en arados, en fin, en vida en abundancia para todas/os. Ese parece ser el poder del espíritu en nosotros, poder que necesita ser actualizado a cada nuevo momento de nuestra historia y ser actualizado por nosotros, entre nosotros y para nosotros.

 

Fuente: ADITAL

Traducción del portugués: Graciela Pujol

 

 

 

 


[1]           Ivone Gebara es escritora, filósofa e teóloga.

 

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LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS: EL DERECHO DE TODA MUJER Y NIÑA A  LA  INFORMACION  Y  ACCESO  A  LA  PILDORA   ANTICONCEPTIVA  DE  EMERGENCIA.

 

Este 2013 ha sido de muchos acontecimientos inesperados, en la ciudad del Vaticano por una parte la renuncia a conciencia de Benedicto XVI al pontificado y otra la aprobación de administrar  la anticoncepción de emergencia a mujeres violadas en hospitales católicos por parte del mismo Benedicto XVI, esto a raíz del suceso  que tuvo lugar en Alemania en diciembre pasado con un caso de una joven que tras haber sido violada sexualmente fue a dos clínicas católicas en Colonia en las cuales el personal de salud le negó el servicio por motivos religiosos. Así es como el 31 de enero de este año la Iglesia Católica hace oficialmente público la  aprobación de la Anticoncepción de Emergencia  en casos de violación.

 

Indudablemente compartimos esta noticia con alegría y gozo en el corazón, ya que anteriormente la jerarquía católica tenía la noción de que la PAE era abortiva cosa que ha logrado desmitificar con la ayuda de la ciencia. Consideramos que estos son pasos muy importantes que el Vaticano está dando a favor de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, aunque queda un camino largo por recorrer para que mas derechos en materia de salud sexual y reproductiva sean plenamente reconocidos por la jerarquía católica.

 

Tal es el caso de la interrupción voluntaria del embarazo que en nuestro país es totalmente penalizado, mujeres en riesgo de muerte por embarazos inviables mueren en los hospitales porque el personal les niega el servicio, mujeres que sufren abortos espontáneos van convalecientes del hospital a la cárcel, niñas de entre 10 a 16 años que han sido violadas sexualmente son obligadas a llevar a término un embarazo que no desean ya que no quieren tener un hijo de un violador; y todo esto porque en el sistema de salud y judicial existen graves prejuicios religiosos que niegan este derecho a las mujeres y niñas. Y lo mismo ocurre en otros países de América Latina como Nicaragua, Chile, Republica Dominicana, Honduras  y Malta.

 

El Vaticano debe impedir que la iglesia católica no se desmorone, por lo cual debe de dejar de predicar doctrinas  fundamentalistas que oprimen y violentan los cuerpos de las personas en especial de las mujeres, debe ver la realidad de las y los más sufrientes y velar por sus necesidades más urgentes.

La jerarquía de la iglesia debe arrancar y derribar los muros tan altos que ha construido para evitar ver las injusticias del mundo que la ha convertido en cómplice de estas, y debe plantar y edificar paz, justicia y libertad para todas las personas por igual sin discriminación por raza, sexo, religión y orientación sexual.

Como católicas por el Derecho a Decidir agradecemos y felicitamos al Vaticano por este transcendental paso a favor de los derechos de las mujeres pero mantenemos nuestra voz y lucha para que más derechos sean reconocidos por la jerarquía de la iglesia católica y es especial el derecho a decidir de toda mujer a interrumpir su embarazo y así poder apreciar un cielo nuevo y una tierra nueva donde podamos ser mujeres y hombres libres con un nuevo pensamiento.

 

Rosa María Hernández Sosa

Teóloga Feminista

CDD El Salvador.

 

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QUEREMOS UNA IGLESIA DIFERENTE: “INCLUSIVA, EQUITATIVA Y HUMANISTA”

 

El Vaticano en los últimos años ha sido centro de polémicas a nivel mundial y en especial por los casos de pederastia que se han ocultado, las discriminaciones a la comunidad de la diversidad sexual, la marginación de las mujeres y la pasividad con que ha abordado los conflictos mundiales que tanto daño han hecho a la humanidad y el mal manejo de fondos financieros.

Sabemos que Benedicto XVI renuncio al papado por motivos de salud, pero sabemos también que él tenia detrás toda una historia de corrupción y encubrimiento de faltas morales en el vaticano, cosa con la que ya no podía lidiar mas por la presión y control que ejerce la curia vaticana. Sabemos que no es fácil luchar con los poderes del mundo pero ante las injusticias es necesario recordar la vida de Jesús de Nazaret hombre fuerte y valiente que atacó la corrupción y doble moral de la clase social religiosa de su tiempo y lo hizo aun sabiendo que le esperaban graves consecuencias, no se dejo manipular, ni mucho menos que se apropiaran de su discurso distorsionando su mensaje de liberación.

Como mujeres de fe y feministas ante este hecho de renuncia del Papado de Benedicto XVI queremos exigir a la curia del vaticano un representante coherente y consecuente con los valores del Reino de Dios proclamado por Jesús, que predique las Bienaventuranzas para todas y todos aquellos que han sido excluidos por ser y pensar diferente, que quite de las espaldas la carga pesada de las leyes injustas y patriarcales que les son impuestas a las mujeres que les impiden vivir una vida plena y digna, una iglesia que multiplique y comparta el pan con toda una humanidad diversa.

Queremos una nueva iglesia que haga presente el Amor de Dios padre y madre, que no someta, controle ni excluya, sino que de apertura y respuestas a las verdaderas necesidades de las personas, que arranque de raíz las injusticias y doble moral y edifique fortalezas de justicia y libertad, queremos una iglesia que incluya el ministerio de las mujeres y las reconozca como verdaderas constructoras de justicia y paz a favor del Reino, de igual forma que respete y garantice el derecho a decidir de mujeres y hombres sobre su sexualidad y reproducción como dueños  que son de su cuerpo.

Exigimos una iglesia donde las y los pobres y marginados reclinen la cabeza y puedan descansar y ser redimidos, una iglesia que emane justicia y libertad para todas las personas sin discriminación y exclusión alguna, que haga realidad el Concilio Vaticano II, una iglesia que haga presente la praxis de Jesús con entrañas de misericordia.

Como católicas por el Derecho a Decidir mantenemos la esperanza de que el próximo Papa tenga un pensamiento diferente y de un mensaje liberador, y que acoja los diferentes pensamientos y recomendaciones de toda la feligresía católica.

 

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Noticias de Catolicas por el Derecho a Decidir Argentina.

IGLESIA-CATOLICAS “LA DIRIGENCIA DE LA IGLESIA CATOLICA SE ENCUENTRA SUMIDA EN UNA PROFUNDA CRISIS MORAL”, DIJO DIRIGENTE Buenos Aires, 30 de noviembre (Télam).- Marta Alanís, una de las fundadoras de la organización Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), aseveró hoy que “la dirigencia de la Iglesia Católica se encuentra sumida en una profunda crisis […]

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  ESTADO LAICO Y DERECHO A DECIDIR   Estado Laico es aquel que garantiza una democracia real, que respeta las creencias y filosofías de las personas que conforman la sociedad y que no abandera ninguna ideología religiosa o filosófica a la hora de gobernar y dictar leyes y políticas públicas. Aquellos países que no son […]

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LA VOLUNTAD DE …

LA VOLUNTAD DE DIOS ES QUE LAS MUJERES VIVAN.

 

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Los derechos y libertades de las mujeres están fundamentados por el ejercicio de su autonomía sobre las decisiones que toma en diferentes sucesos que afectan su vida, lo afirman la declaración universal de los derechos humanos al proclamar en el Art. 2 que: “Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”, también en la cuarta conferencia sobre la mujer celebrada en Beijín en 1995 se afirmo que los derechos humanos y libertades de mujeres y niñas constituyen una prioridad para los gobiernos para el avance del desarrollo de las mujeres.

 

Lograr la autonomía total para poder decidir representa aun un gran reto para las mujeres, especialmente en lo relacionado con la sexualidad y reproducción, esto porque en nuestra cultura se maneja la idea de que una mujer está hecha para ser madre y esposa, algo diferente a eso está fuera de lo que se considera normal en una sociedad que toma como modelos perfectos a seguir principios religiosos conservadores, como es el caso de El Salvador donde grupos fundamentalistas de poder influyeron para cambiar la constitución penalizando absolutamente el aborto, negando así este derecho tan fundamental para  las mujeres.

 

El aborto se penalizó por los argumentos fundamentalistas que imponen una creencia de que el aborto es un pecado, que la mujer que lo comete es malvada, que transgrede el mandato divino de ser madres , además de tratarlas como unas asesinas de bebes imponiéndoles una enorme culpa. Pero ¿está bien imponerles una culpa a las mujeres? ¿Está bien condenarlas a la cárcel por un crimen que no han cometido?, ¿es correcto condenar a las mujeres a la muerte?, esto porque en El Salvador está penalizado el aborto que se practica por riesgos de la vida de la mujer y peor aun el aborto espontaneo. Es una grave situación de criminalización de las mujeres, son víctimas de negligencia médica y condenadas hasta a 30 años de prisión separándolas de sus seres queridos, las mujeres pasan del hospital a la cárcel sin importar sus condiciones de salud.

 

 

Ahora ¿Qué es más importante cumplir un precepto de ley sin importar si se violan los derechos humanos de una persona o velar por el bienestar de la misma?

 

Los evangelios nos hablan de misericordia, en Mateo 9, 13 encontramos el texto: “Misericordia quiero y no sacrificios”  este texto puede interpretarse como que el puro cumplimiento de normas moralistas no son necesarias para el agrado de Dios sino la misericordia que tengamos con las otras personas, en acogerlas como hermanas o hermanos que están incluidos en el plan divino del Padre.

 

Otro texto importante es el de  Marcos 2, 23 – 28 donde cita que “El sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el sábado” aunque esta en un lenguaje patriarcal esto incluye también a las mujeres, y se interpreta en que la ley esta  para el bienestar y plenitud de las personas, para que tengan vida digna, la ley no es un precepto que debe cumplirse sin importar la situación de vida de las personas, si se toma así la ley se pervierte y esclaviza a las personas como ocurre en nuestro país con la ley penalizadora del aborto que condena injustamente a muchas mujeres a la cárcel y también a la muerte.

 

Jesucristo fue un hombre que libero de las leyes opresoras a las mujeres como lo demuestra el evangelio de Marcos 5, 21-43, aquí Jesús sana a una mujer que tenia doce años con hemorragia, en es tiempo una mujer que sangraba producto de su periodo menstrual no podía entrar al templo ni tocar a un hombre porque se consideraba impura, sin importarle Él atendió a la mujer y la sano, luego lo buscan porque la hija del jefe de la sinagoga había muerto el llego a verla, cuando la vio dijo: “la muchacha no ha muerto sino que esta dormida” la agarro de la mano y le dijo “Talitha qum que significa chiquilla te lo digo a ti ¡levántate!, la muchacha se levanto y empezó a caminar”. Como bien lo vemos estas dos mujeres representan  la liberación de leyes de muerte que las esclavizaban. Ahora la frase Talitha qum, ¿a cuántas mujeres hoy Jesús les diría la misma frase?, a cuantas niñas violadas, a cuantas mujeres condenadas a prisión el Señor les dijera A ti te digo ¡levántate! Con esa fuerza en la voz indignado de ver tanta injusticia hacia ellas, y las tomaría de la mano y caminaría con ellas hacia una nueva vida, a comenzar un nuevo camino de libertad y dignidad.

 

La ley que penaliza el aborto en El Salvador es una ley de doble moral porque no  defiende la vida en la realidad concreta de las personas, es nada más un concepto que esta escrito en la constitución, porque en nuestro país a diario se violentan los derechos humanos y la jerarquía de la iglesia comete pecado de omisión al no denunciarlos.

 

Por todos los casos de mujeres que han muerto por negligencia medica y por las mujeres que están presas por crímenes que no han cometido este 28 de septiembre de 2012 Día en el que se celebra la Despenalización del Aborto en América Latina y El Caribe, ¡exigimos la Interrupción del Embarazo, Legal, Segura y Gratuita para las mujeres de El Salvador!!!

 

 

Católicas por el Derecho a Decidir El Salvador

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