Colabora por la libertad de conciencia de las mujeres!!!!

AYUDANOS A DESPENALIZAR LAS CONCIENCIAS!!!!!!!!!!   Católicas por el Derecho a Decidir El Salvador es una organización que defiende y promueve los derechos humanos, sexuales y reproductivos desde una perspectiva ética, teológica feminista y católica progresista, en esta ocasión estaos buscando que os colabore en continuar nuestro trabajo en las siguientes áreas:   Despenalización de […]

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LANZAMIENTO DE CAMPAÑA “SOY CATOLICA, SOY MUJER Y TENGO DERECHO…” Este viernes 17 de octubre Católicas por el Derecho a Decidir El Salvador lanzó su nueva campaña “Soy Católica, Soy Mujer y tengo Derecho…” la cual busca posicionar los argumentos católicos progresistas a favor del derecho a decidir de las mujeres. La campaña también trata […]

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28 DE SEPTIEMBRE DIA POR LA DESPENALIZACION DEL ABORTO EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE.

  Cada 28 de septiembre se celebra el día por la despenalización del aborto en América Latina y El Caribe, pero ¿Por qué pedir la despenalización del aborto? en nuestro contexto salvadoreño esta pregunta tiene una gran respuesta. Una mujer joven a la se le llamo  “Manuela”,  fue a buscar ayuda de emergencia en un […]

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Pronunciamiento de Católicas por el Derecho a Decidir El Salvador ante el caso de Beatriz.

Nosotras Católicas por el Derecho a Decidir El Salvador expresamos nuestra preocupación por Beatriz, una joven de 22 años que presenta lupus y un embarazo cuyo producto tiene anencefalia y que ha solicitado a través de sus dos  apoderados la interrupción de su embarazo ya que su vida corre peligro. A pesar de que los […]

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LA REINCERCION

Es preocupante que en nuestro país El Salvador, vallamos todavía a pasos muy lentos en cuanto avances en salud lo cual trae gravísimos problemas al sector más vulnerable de la sociedad (las mujeres), me atrevo afirmar esto cuando veo casos como el de mujeres violadas, maltratadas y encarceladas muchas veces injustamente pero la sociedad va cambiando y ahora ya no queman a las mujeres las encarcelan por no cumplir con el instinto de protección y madre frente a un problema obstétrico, dándoles las penas más altas sin tomar en cuenta la posibilidad de encontrarse frente a un EMBARAZO PATOLOGICO como un aborto espontaneo y sin tomarse el tiempo para investigar, envían a las mujeres a cumplir penas injustas como son los casos de Isabel Cristina Quintanilla y Sonia Tabora, casos de los cuales sabemos que el tribunal que las condeno hizo un mal procedimiento y ahora están libres, pero más allá de ese error  por no decir horror cometido, además de ya tener antecedentes legales se les hace más difícil encontrar un trabajo, por lo tanto, es importante la inserción e integración a la sociedad de estas mujeres y se puede lograr a través de la Terapia Ocupacional que ayuda a superar o compensar las dificultades psicosociales y de integración social para el desarrollo de su vida cotidiana de la manera más autónoma y digna disminuyendo el estrés y trastornos de ansiedad también facilita la creación de nuevas formas de vida laboral pues como ya sabemos muchas mujeres son el soporte económico de su hogar, por lo que capacitarles en la producción de artesanía, teatro y artes manuales a la vez de darles salud mental, les facilita la creación de empresas comerciales para incidir en la economía de sus hogares. Para el logro de la inserción laboral de estas mujeres, es necesario tomar en cuenta un trabajo interdisciplinar que integre la educación, salud, psicología entre otras disciplinas, pero sobre todo el cumplimiento del gobierno a recompensar  los daños causados y cumplir con el artículo 17 de la constitución.

Marleny Menéndez

Lic. en Fisioterapia

CATOLICAS POR EL DERECHO A DECIDIR

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La elección de un nuevo Papa y el Espíritu Santo

 

Ivone Gebara[1]

 

Después de la loable actitud del anciano Benedicto XVI de renunciar al gobierno de la Iglesia católica romana, se sucedieron algunas entrevistas con obispos y sacerdotes en radio y televisión en todo el país. Sin duda un evento de tanta importancia para la Iglesia católica romana es una noticia y lleva a predicciones, elucubraciones de variados tipos, sobre todo de sospechas, intrigas y conflictos dentro de los muros del Vaticano que habría acelerado la decisión del Papa.

En el contexto de las primeras noticias, lo que me llamó la atención fue algo a primera vista pequeño e insignificante para los analistas que tratan asuntos del Vaticano. Se trata de la forma cómo algunos sacerdotes entrevistados o conduciendo programas de televisión, cuando se les preguntaba sobre quién sería el nuevo Papa, se iban por la tangente. Apelaban a la inspiración o la voluntad del Espíritu Santo, como aquel del cual dependía la elección del nuevo romano Pontífice. Nada de pensar en personas específicas para responder a las situaciones desafiantes del mundo, nada de suscitar una reflexión en la comunidad, nada de hablar de temas actuales de la Iglesia que han llevado a un deterioro significativo, nada de escuchar los gritos de la comunidad católica por una democratización de las estructuras anacrónicas que sustentan a la Iglesia institucional. La formación teológica de estos padres comunicadores no les permiten salir de un patrón de discurso trivial y abstracto bien conocido, un discurso que continúa apelando a las fuerzas ocultas y de cierta forma confirmando su propio poder. La continua referencia al Espíritu Santo a partir de un misterioso modelo jerárquico es una forma de camuflar los reales problemas de la Iglesia y una forma de retórica religiosa para no revelar los conflictos internos que ha vivido la institución. La teología del Espíritu Santo sigue siendo para ellos mágica y expresando explicaciones que ya no consiguen hablar a los corazones y a las conciencias de muchas personas que aprecian el legado del Movimiento de Jesús de Nazaret. Es una teología que sigue provocando la pasividad del pueblo creyente ante las diversas dominaciones, inclusive las religiosas. Continúan repitiendo fórmulas como si estas satisficieran a la mayoría de las personas.

Me entristece el hecho de verificar, una vez más, que los religiosos y algunos laicos, actuando en los medios de comunicación, no percibieran que estamos en un mundo en el cual los discursos necesitan ser más asertivos y marcados por referencias filosóficas, más allá de la tradicional escolástica. Un referente humanista los tornaría mucho más comprensibles para el común de las personas, incluyendo a los no católicos y a los no religiosos. La responsabilidad de los medios religiosos es enorme e incluye la importancia de mostrar hasta qué punto la Iglesia depende de las relaciones con todas las historias de los países y de las personas individuales. Ya es tiempo de salir de ese lenguaje metafísico abstracto, como si un Dios se fuera a ocupar especialmente de elegir al nuevo Papa, prescindiendo de los conflictos, desafíos, iniquidades y cualidades humanas. Ya es tiempo de enfrentarnos a un cristianismo que admita el conflicto de las voluntades humanas y que al final de un proceso electivo, no siempre la elección hecha se pueda considerar la mejor para la totalidad. Que permita enfrentar la historia de la Iglesia como una historia construida por todas y todos nosotros y testimoniar respeto por nosotras/os mismos y mostrar la responsabilidad que tenemos todas y todos los que nos consideramos miembros de la comunidad católica romana. La elección de un nuevo Papa es algo que tiene que ver con el conjunto de las comunidades católicas esparcidas por todo el mundo y no sólo con una elite añosa minoritaria y masculina. Por eso, es necesario ir más allá de un discurso justificativo del poder papal y enfrentarse a los problemas y desafíos reales que estamos viviendo. Sin duda, para eso las dificultades son muchas, y enfrentarlas exige nuevas convicciones y el deseo real de promover cambios que favorezcan la convivencia humana.

Una vez más, me preocupa que no se discuta de forma más abierta el hecho de que el gobierno de la Iglesia institucional se entregue a personas de edad, que a pesar de sus cualidades y sabiduría ya no pueden enfrentar con vigor y desenvoltura los desafíos que estas funciones representan. ¿Hasta cuándo la gerontocracia masculina papal será el duplicado de la imagen de un Dios blanco, anciano y de barbas blancas? ¿Habría alguna posibilidad de salir de ese esquema o de, al menos, comenzar una discusión en vistas a una organización futura diferente? ¿Habría alguna posibilidad de abrir esas discusiones en las comunidades cristianas populares, que tienen el derecho a la información y a una formación cristiana más ajustada a nuestros tiempos?

Sabemos hasta qué punto la fuerza de las religiones depende de los desafíos y comportamientos que son fruto de convicciones capaces de sustentar la vida de muchos grupos. Entretanto, las convicciones religiosas no se pueden reducir a una visión estática de las tradiciones ni a una visión deliberadamente ingenua de las relaciones humanas. Del mismo modo, las convicciones religiosas no pueden ser reducidas a la ola de las más variadas devociones que se propagan a través de los medios de comunicación. Y aún más, no podemos continuar tratando al pueblo como ignorante e incapaz de hacerse preguntas inteligentes y astutas en relación con la Iglesia. Entretanto, los sacerdotes comunicadores creen tratar con personas pasivas y entre ellas se encuentran muchos jóvenes que llevan adelante un culto romántico en torno a la figura del Papa. Los religiosos mantienen esta situación, muchas veces cómoda, por ignorancia o por avidez de poder. Afirmar la intervención divina en las decisiones que la Iglesia católica jerárquica, prescindiendo de la voluntad de las comunidades cristianas esparcidas por el mundo, es un ejemplo flagrante de esa situación. Es como si quisieran reafirmar erróneamente que la Iglesia es en primer lugar el clero y las autoridades cardenalicias a las cuales es dado el poder de elegir el nuevo Papa, y que esta es la voluntad de Dios. A los millones de fieles les cabe a penas rezar para que el Espíritu Santo elija mejor y esperar hasta que la fumata blanca anuncie una vez más “habemus papam”. De manera hábil, siempre están intentando hacer a los fieles escapar de la historia real, de su responsabilidad colectiva y apelar a las fuerzas superiores que dirigen la historia de la Iglesia.

Es una pena que esos formadores de opinión pública estén aún viviendo en un mundo teológicamente y tal vez hasta históricamente premoderno, en el cual lo sagrado parece separarse del mundo real y estar en una esfera superior de poderes a la cual apenas unos pocos tiene acceso casi directo. Es desolador ver cómo la conciencia crítica en relación con sus propias creencias infantiles no han sido actualizadas en beneficio propio y de la comunidad cristiana. Parece incluso que se acentúan muchos oscurantismos religiosos presentes en todas las épocas, siendo que el Evangelio de Jesús convoca a una responsabilidad común de unos en relación con los otros.

Sabiendo las muchas dificultades enfrentadas por el papa Benedicto XVI durante su corto ministerio papal, las empresas de comunicación católicas sólo resaltan sus cualidades, su donación a la Iglesia, su inteligencia teológica, su pensamiento vigoroso, como si quisieran una vez más esconder los límites de su personalidad y de su postura política, no sólo como pontífice, sino también, por muchos años, como presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el antiguo Santo Oficio.  No permiten que las contradicciones humanas del hombre Joseph Ratzinger aparezcan, y que su intransigencia legalista y el tratamiento punitivo que caracterizaron, en parte, a su persona sean recordados. Hablan desde su elección, sobre todo de un papado en transición. Sin duda de transición, pero ¿transición hacia qué?

Me gustaría que la actitud loable de renuncia de Benedicto XVI pudiese ser vivida como un momento privilegiado para invitar a las comunidades católicas a repensar sus estructuras de gobierno y los privilegios medievales que esta estructura aún ofrece. Estos privilegios tanto del punto de vista económico como político y sociocultural mantienen el papado y el Vaticano como un Estado masculino aparte. Pero un Estado masculino con representación diplomática influyente y servido por millares de mujeres a través del mundo en las diferentes instancias de su organización. Ese hecho nos invita igualmente a pensar sobre el tipo de relaciones sociales de género que ese Estado continúa manteniendo en la historia social y política de la actualidad.

Las estructuras premodernas que aún mantienen a ese poder religioso necesitan ser confrontadas con las ansias democráticas de nuestros pueblos en la búsqueda de nuevas formas de organización, que  se concilien mejor con los tiempos y grupos plurales de hoy. Necesitan ser confrontadas con las luchas de las mujeres, de las minorías y mayorías raciales, de personas de diferentes orientaciones sexuales y opciones; de pensadores, de científicos y de trabajadores de las más distintas profesiones. Necesitan ser retrabajadas en la línea de un diálogo mayor y más fructífero con otros credos religiosos y sabidurías esparcidas por el mundo.

Y, para terminar, quiero volver al Espíritu Santo, a ese viento que sopla en cada una/o de nosotros, a ese soplo en nosotros, y mayor que nosotros, que nos aproxima y nos hace interdependientes con todos los seres vivientes. Un soplo de muchas formas, colores, sabores e intensidades. Soplo de compasión y ternura, soplo de igualdad y diferencia. Este soplo no puede seguir siendo usado para justificar y mantener estructuras privilegiadas de poder y tradiciones más antiguas o medievales, como si fuesen una ley o una norma indiscutible e inmutable. El viento, el aire, el espíritu sopla donde quiere, y nadie debe atreverse a querer ser ni una sola vez su dueño. El espíritu es la fuerza que nos aproxima unos de otros, es una atracción que permite que nos reconozcamos como semejantes y diferentes, como amigas y amigos, y que juntas/os busquemos caminos de convivencia, de paz y justicia. Esos caminos del espíritu son los que nos permiten reaccionar a las fuerzas opresoras que nacen de nuestra propia humanidad, los que nos llevan a denunciar las fuerzas que impiden la circulación de la savia de la vida, los que nos conducen a descubrir los secretos ocultos de los poderosos. Por eso, el espíritu se muestra en acciones de misericordia, en pan compartido, en poder compartido, en sanación de las heridas, en reforma agraria, en comercio justo, en armas transformadas en arados, en fin, en vida en abundancia para todas/os. Ese parece ser el poder del espíritu en nosotros, poder que necesita ser actualizado a cada nuevo momento de nuestra historia y ser actualizado por nosotros, entre nosotros y para nosotros.

 

Fuente: ADITAL

Traducción del portugués: Graciela Pujol

 

 

 

 


[1]           Ivone Gebara es escritora, filósofa e teóloga.

 

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LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS: EL DERECHO DE TODA MUJER Y NIÑA A  LA  INFORMACION  Y  ACCESO  A  LA  PILDORA   ANTICONCEPTIVA  DE  EMERGENCIA.

 

Este 2013 ha sido de muchos acontecimientos inesperados, en la ciudad del Vaticano por una parte la renuncia a conciencia de Benedicto XVI al pontificado y otra la aprobación de administrar  la anticoncepción de emergencia a mujeres violadas en hospitales católicos por parte del mismo Benedicto XVI, esto a raíz del suceso  que tuvo lugar en Alemania en diciembre pasado con un caso de una joven que tras haber sido violada sexualmente fue a dos clínicas católicas en Colonia en las cuales el personal de salud le negó el servicio por motivos religiosos. Así es como el 31 de enero de este año la Iglesia Católica hace oficialmente público la  aprobación de la Anticoncepción de Emergencia  en casos de violación.

 

Indudablemente compartimos esta noticia con alegría y gozo en el corazón, ya que anteriormente la jerarquía católica tenía la noción de que la PAE era abortiva cosa que ha logrado desmitificar con la ayuda de la ciencia. Consideramos que estos son pasos muy importantes que el Vaticano está dando a favor de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, aunque queda un camino largo por recorrer para que mas derechos en materia de salud sexual y reproductiva sean plenamente reconocidos por la jerarquía católica.

 

Tal es el caso de la interrupción voluntaria del embarazo que en nuestro país es totalmente penalizado, mujeres en riesgo de muerte por embarazos inviables mueren en los hospitales porque el personal les niega el servicio, mujeres que sufren abortos espontáneos van convalecientes del hospital a la cárcel, niñas de entre 10 a 16 años que han sido violadas sexualmente son obligadas a llevar a término un embarazo que no desean ya que no quieren tener un hijo de un violador; y todo esto porque en el sistema de salud y judicial existen graves prejuicios religiosos que niegan este derecho a las mujeres y niñas. Y lo mismo ocurre en otros países de América Latina como Nicaragua, Chile, Republica Dominicana, Honduras  y Malta.

 

El Vaticano debe impedir que la iglesia católica no se desmorone, por lo cual debe de dejar de predicar doctrinas  fundamentalistas que oprimen y violentan los cuerpos de las personas en especial de las mujeres, debe ver la realidad de las y los más sufrientes y velar por sus necesidades más urgentes.

La jerarquía de la iglesia debe arrancar y derribar los muros tan altos que ha construido para evitar ver las injusticias del mundo que la ha convertido en cómplice de estas, y debe plantar y edificar paz, justicia y libertad para todas las personas por igual sin discriminación por raza, sexo, religión y orientación sexual.

Como católicas por el Derecho a Decidir agradecemos y felicitamos al Vaticano por este transcendental paso a favor de los derechos de las mujeres pero mantenemos nuestra voz y lucha para que más derechos sean reconocidos por la jerarquía de la iglesia católica y es especial el derecho a decidir de toda mujer a interrumpir su embarazo y así poder apreciar un cielo nuevo y una tierra nueva donde podamos ser mujeres y hombres libres con un nuevo pensamiento.

 

Rosa María Hernández Sosa

Teóloga Feminista

CDD El Salvador.

 

CATOLICAS POR EL DERECHO A DECIDIR EL SALVADOR

 

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